Sé prudente
El avisado ve el mal y se esconde;
El avisado ve el mal y se esconde;
El día que pasó puede que haya sido difícil y turbulento, pero en Cristo encontramos consuelo en la certeza de que con cada nuevo día, somos llamados a renovar nuestras fuerzas en Dios. El Señor es nuestra fuente inagotable de energía y aliento, dispuesto a recargarnos para los desafíos que surgen con cada amanecer.
En todo les he demostrado que trabajando así es necesario apoyar a los débiles, y tener presente las palabras del Señor Jesús, que dijo: ‘Más bienaventurado es dar que recibir’ ”.
¡Para Dios no hay nada imposible!
La Palabra de Dios nos recuerda una verdad poderosa: ¡somos más que vencedores en Cristo Jesús! No solo supervivientes, sino vencedores absolutos, llenos de esperanza y fe.
Soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.
Nos hace sufrir, pero también nos compadece, porque es muy grande su amor. El Señor nos hiere y nos aflige, pero no porque sea de su agrado.
Confía en el SEÑOR con todo tu corazón
Cuando Jesús lo vio allí, tirado en el suelo, y se enteró de que ya tenía mucho tiempo de estar así, le preguntó: ¿Quieres quedar sano?
Pero evita las cuestiones necias, y genealogías, y contenciones, y discusiones acerca de la ley; porque son vanas y sin provecho.
Jesús es el mejor regalo que Dios nos dio. Nació de forma sencilla para demostrar que nos quiere a todos, especialmente a los más humildes. Aunque era el Hijo de Dios, Jesús vino al mundo de manera humilde, en un lugar sencillo.
Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados».
En el ajetreo de la vida, a veces nos sentimos perdidos y preocupados. Como seguidores de Dios, tenemos una guía práctica: la Biblia. No es solo un libro religioso de historias antiguas, sino una fuente diaria de consejos. Es a través de la Biblia que Dios nos habla.
Bueno es el Señor; es refugio en el día de la angustia, y protector de los que en él confían.
Mi Dios, pues, suplirá toda necesidad de ustedes conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.
En la vida, muchas veces nos enfrentamos a desafíos, logros y momentos de gran alegría. En medio de todo esto, es importante recordar que la gloria no es nuestra, sino de Dios. Él es el autor de todas las cosas y merece todo el honor y la alabanza.
La Palabra de Dios es la luz que disipa las tinieblas de la duda y el miedo, guiándonos hacia la esperanza y la seguridad. El Salmo 119:105 dice:
Bendeciré al SEÑOR en todo tiempo;
Al oír esto, Jesús le respondió: —No temas; solo cree, y ella será salva.
Retengamos firme la confesión de la esperanza sin vacilación porque fiel es el que lo ha prometido.
En otro tiempo ustedes estaban muertos en sus transgresiones y pecados...
No se engañen: de Dios nadie se burla. Cada uno cosecha lo que siembra.
Confíen en el Señor para siempre, porque el Señor es una Roca eterna.
Todos ustedes son hijos de Dios mediante la fe en Cristo Jesús, porque todos los que han sido bautizados en Cristo se han revestido de Cristo. Ya no hay judío ni griego, esclavo ni libre, hombre ni mujer, sino que todos ustedes son uno solo en Cristo Jesús. Y, si ustedes pertenecen a Cristo, son la descendencia de Abraham y herederos según la promesa.